¿Por qué es importante la demanda de compra asiática?
A principios de julio, el Consejo Mundial del Oro publicó su perspectiva de mitad de año “Gold_Mid_Year_Outlook_July_2026”, donde un detalle merece atención: en la primera mitad de 2026, la caída del precio del oro ocurrió principalmente durante las sesiones estadounidenses, mientras que las recuperaciones predominaban en las sesiones asiáticas. Este fenómeno indica que, más allá del dólar, las tasas de interés y la aversión al riesgo, el mercado asiático está emergiendo como una fuerza marginal importante en el proceso de corrección del oro.
Desde el gráfico, se observa que el precio del oro subió rápidamente y llegó cerca de los 5600 dólares por onza, para luego experimentar una caída desde esos máximos. Durante el retroceso, el oro no ajustó de forma inmediata, sino que experimentó varias recuperaciones con máximos cada vez menores, lo que indica que el capital de momentum y el riesgo acumulado en la subida previa se está eliminando de manera continua. Recientemente, con el precio del oro de vuelta en torno a los 4000 dólares por onza, la caída se ha ralentizado y se observa cierta estabilización lateral. Sin embargo, por su forma, el precio se encuentra todavía en una etapa de débil recuperación tras la corrección desde máximos, y aún no puede confirmarse un cambio de tendencia.
Por lo tanto, lo más relevante para discutir aquí no es si el oro ya tocó fondo, sino quién sostiene la corrección. Si la subida reciente fue impulsada principalmente por fondos especulativos a corto plazo, tras el desplome en los máximos sería habitual ver caídas continuas; pero actualmente el oro se encuentra en una batalla cercana a los 4000 dólares, lo que indica que existe cierta demanda de compra. Analizando por sesiones de trading, desde mediados de julio, este soporte proviene mayormente del mercado asiático.
Desde mediados de julio, el oro en sesión asiática en Londres ha tenido un desempeño notablemente superior al de Europa y Estados Unidos
La resiliencia de la demanda asiática es fácil de entender. Por un lado, mercados como China e India otorgan al oro un fuerte valor de consumo y ahorro; cuando el precio cae rápidamente, generalmente se incentiva la demanda física y la compra estratégica en precios bajos. Por otro lado, bajo el contexto de la confianza en el dólar, el déficit fiscal y la diversificación de reservas, el razonamiento para que bancos centrales y fondos de largo plazo adquieran oro aún se mantiene. Para este tipo de inversores, el oro no es un activo especulativo de corto plazo, sino parte de una estrategia de cobertura ante riesgos crediticios y extremos monetarios.
Sin embargo, soportar no significa revertir. La demanda asiática altera más la pendiente de las caídas que la dirección del precio. Si las tasas estadounidenses a largo plazo se mantienen altas, el oro seguirá presionado por el aumento del costo de oportunidad. En otras palabras, la demanda asiática puede darle mayor resistencia al oro en las caídas, pero si no se suman factores como la baja de tasas reales o debilidad del dólar, es difícil que el precio del oro retome una tendencia alcista solo por demanda regional.
Desde abril,la correlación negativa entre oro y tasas reales ha aumentado de manera notable
En general, no es recomendable apostar a una caída de tendencia en el oro sólo porque retrocedió desde máximos, pero tampoco corresponde perseguir la subida en una etapa de débil recuperación. El nivel de los 4000 dólares por onza es clave para observar la resistencia de la demanda asiática y estructural; mientras haya soporte en este rango, el oro probablemente mantendrá una alta volatilidad, más que entrar en un mercado bajista profundo. Si posteriormente se rompe el soporte cerca de 3860 dólares y las recuperaciones en la sesión asiática se debilitan, se debe prestar atención a una posible segunda caída impulsada por el ajuste de posiciones.
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