Robert Kiyosaki, el controversial autor de "Padre Rico, Padre Pobre" y uno de los mayores defensores de Bitcoin, vuelve a estar en el centro de la escena. Esta vez, ha generado titulares debido a una sorprendente deuda de 1.200 millones de dólares relacionada con sus inversiones inmobiliarias.
Kiyosaki ha sostenido durante mucho tiempo que la deuda puede ser una herramienta para generar riqueza cuando se utiliza para adquirir activos capaces de producir ingresos.
Sin embargo, la cifra de 1.200 millones de dólares no debe interpretarse como dinero que Kiyosaki deba personalmente.
Su exesposa y socia comercial, Kim Kiyosaki, le dijo a "Vanity Fair" que la deuda está asociada en gran parte a un portafolio inmobiliario de aproximadamente 1.500 departamentos. Explicó que la porción personal de Kiyosaki dentro de esas obligaciones es considerablemente menor.
Vanity Fair estimó que la participación de Kiyosaki podría estar entre 30 millones y 60 millones de dólares.
Puede pedir préstamos sobre el patrimonio neto sin vender los activos subyacentes. El dinero obtenido puede usarse para adquirir más activos o para proveer liquidez.
Proyecciones agresivas de Kiyosaki para el precio de Bitcoin
Hace años que el autor de "Padre Rico, Padre Pobre" es uno de los más optimistas respecto al precio de Bitcoin, pronosticando cifras que han parecido sumamente ambiciosas en comparación con los precios vigentes del mercado.
En junio de 2024, por ejemplo, Kiyosaki dijo que Bitcoin podría alcanzar los 350.000 dólares para el 25 de agosto. Luego remarcó que se trataba de una predicción, no de un resultado garantizado. Sin embargo, siguió mostrando confianza en que finalmente Bitcoin podría llegar a ese valor.
Su optimismo se mantuvo en 2025. Inicialmente, Kiyosaki pronosticó que Bitcoin podría llegar a 350.000 dólares y después estableció un objetivo amplio para 2025, entre los 175.000 y los 350.000 dólares. Incluso llegó a predecir que Bitcoin eventualmente superaría 1 millón de dólares.
Uno de los mayores alcistas del cripto mundo apuesta por precios extraordinarios para los activos en el futuro, al mismo tiempo que opera un imperio de inversiones altamente apalancado.

