La IA invade silenciosamente, ¿la criptografía es la última línea de defensa?
La verificación humana respaldada por tecnología criptográfica podría permitirnos recuperar la comunicación genuina y volver a entender realmente lo que piensan y sienten las personas reales.
La prueba de humanidad respaldada por tecnología criptográfica podría permitirnos recuperar la comunicación genuina y volver a comprender lo que realmente piensan y sienten las personas reales.
Escrito por: Byron Gilliam
Traducción: AididiaoJP, Foresight News
Las encuestas en línea están enfrentando una grave crisis de “bots de IA”. Hoy en día, hasta el 30% de las respuestas a encuestas provienen de programas automatizados impulsados por IA, y no de seres humanos reales. Estos “bots de IA”, motivados por recompensas económicas o con el objetivo de manipular la opinión pública e interferir en elecciones, están contaminando los datos a gran escala, poniendo en riesgo la validez de los resultados de investigaciones fundamentales para la economía, la salud pública y la ciencia política.
A largo plazo, la tecnología criptográfica basada en blockchain (pruebas criptográficas de humanidad) podría ser la única vía para reconstruir la comunicación genuina. Permite verificar que al otro lado de la red hay un ser humano real, permitiéndonos escuchar nuevamente la voz de una “persona real” y no la simulación de una máquina.
A veces, es necesario conocer lo que piensan las personas reales, no las respuestas simuladas por humanos.
“Descubrimos que el mayor enemigo de la comunicación es la ilusión de la comunicación.”
—— William Whyte
Las investigaciones más recientes sobre encuestas en línea muestran que los bots de IA tienen una preferencia especial por las “conductas de alto riesgo”.
Esto es lo que los bots de IA afirman en las encuestas. Pero los resultados de encuestas autoinformadas no son confiables; ¿quién sabe realmente cómo funcionan estos bots de IA en privado?
De cualquier manera, esto ya es un problema grave: la IA está haciendo cada vez más difícil que sepamos lo que realmente sucede con las personas.
Investigadores de economía, salud pública, hábitos de consumo y ciencia política siempre han dependido de encuestas para comprender el comportamiento humano.
Hoy, debido a la falta de respuestas en entrevistas telefónicas, estas encuestas se han trasladado completamente al entorno digital.
Pero resulta que la IA está mucho más interesada que los humanos en participar en encuestas en línea.
¿Por qué son tan activas?
El dinero es la principal motivación.
Para contrarrestar la caída en la tasa de respuestas, los investigadores comenzaron a pagar a los usuarios de internet por responder encuestas, llegando a ofrecer hasta 5 dólares por cada una.
Esto generó un nuevo problema: personas de países de bajos ingresos se hacen pasar por encuestados de países ricos, ya que 5 dólares sigue siendo una suma considerable en esas regiones.
Completar una encuesta de 5 dólares lleva entre 15 y 20 minutos; si uno busca encuestas pagas para ganar dinero, el salario por hora no es ideal.
Pero para la IA, todo el proceso lleva solo unos segundos, y los 5 dólares superan ampliamente el costo de unos segundos de procesamiento en un centro de datos.
Aún más preocupante es que los bots podrían distorsionar encuestas para intervenir en elecciones o crear brechas informativas para desestabilizar a rivales geopolíticos.
Cualquiera sea la motivación, los datos muestran que la IA ya representa el 30% de las respuestas en encuestas en línea, un porcentaje suficiente para invalidar los resultados.
Aún más grave, el 37% del tráfico en la red proviene de “bots maliciosos”.

Con semejante volumen de bots maliciosos y la ineficacia de los captchas, la industria de investigación de mercado, valuada en 120 billions de dólares, enfrenta un impacto severo.
Los investigadores aún pueden emplear otras estrategias defensivas: por ejemplo, incluir “preguntas trampa” invisibles para humanos para filtrar IA, o descartar respuestas anómalas.
Pero esto no deja de ser un juego del gato y el ratón; los bots eventualmente se adaptarán a las nuevas reglas.
Una solución más radical es dejar de buscar encuestados reales: el proyecto “sociedad artificial” propone reemplazar directamente a los encuestados humanos por IA biomimética entrenada.
Reemplazar bots maliciosos (o aleatorios) por bots predictivos diseñados profesionalmente permite “realizar en minutos experimentos que antes requerían meses, usando un conjunto de personajes de IA”.
Este método funciona bien para probar nuevas campañas de marketing o predecir la aceptación de nuevos sabores de papas fritas (como el de especias de calabaza) entre el público del Midwest.
¿Pero qué pasa cuando se trata de eventos tan importantes como una elección presidencial?
Vale la pena reflexionar sobre esto: actualmente, la tasa de respuesta a encuestas telefónicas cayó por debajo del 5%, y las encuestas en línea se han convertido en la principal vía para responder preguntas como:
1) Intención de voto de la población
2) Motivaciones para votar
La sorprendente precisión de los mercados de predicción en elecciones lleva a muchos a pensar que las encuestas tradicionales ya no son necesarias.
Pero los mercados de predicción también dependen de los datos de encuestas: ese trader francés que apostó fuerte por Trump en Polymarket y acertó, lo hizo tras acceder a encuestas exclusivas.
Estas encuestas, por supuesto, se realizan en línea, y si la tendencia continúa, para 2028 estos datos podrían quedar completamente inutilizados por la contaminación de bots, lo que también paralizaría los mercados de predicción.
Aún más importante, si las encuestadoras no pueden entender las motivaciones de los votantes, los políticos tendrán más dificultades para representar realmente la voluntad popular.
Armar un conjunto de personajes de IA probablemente no ayude; ¿cómo podrían captar los pensamientos cambiantes de los humanos?
La IA solo puede entrenarse con datos existentes, pero en las elecciones, las variables más importantes son precisamente aquellas nuevas informaciones que hacen única cada elección.
Para asuntos tan trascendentales como una elección presidencial, solo la comunicación directa con personas reales es confiable.
Quizás pronto solo nos quede una última línea de defensa: la tecnología criptográfica basada en blockchain.
La adopción de pruebas criptográficas de humanidad ha sido decepcionante. Por ejemplo, la propuesta de escaneo de iris de Worldcoin tuvo poca aceptación, quizás porque al público no le importa si el contenido en línea lo produce una persona o una máquina.
Pero a los diseñadores de encuestas sí les importa: hay momentos en los que es imprescindible conocer el pensamiento de personas reales, no respuestas simuladas.
Si consideramos las encuestas en línea como una forma de comunicación masiva, entonces las encuestas simuladas por IA no son más que una ilusión de comunicación.
La prueba de humanidad respaldada por tecnología criptográfica podría permitirnos recuperar la comunicación genuina y volver a comprender lo que realmente piensan y sienten las personas reales (al menos en la medida en que antes era posible).
Esta tecnología debe alcanzar un nivel casi universal: realizar encuestas solo entre quienes intercambiaron su iris por tokens claramente carece de representatividad general.
También es necesario generar suficiente confianza para que nos animemos a compartir comportamientos privados en un sistema suficientemente seguro y privado.
Pero hasta que llegue ese día, la comunicación efectiva entre humanos podría volverse cada vez más difícil.
Descargo de responsabilidad: El contenido de este artículo refleja únicamente la opinión del autor y no representa en modo alguno a la plataforma. Este artículo no se pretende servir de referencia para tomar decisiones de inversión.
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