El “nuevo rey de la deuda”, Gundlach, advierte: la próxima recesión podría desencadenar una crisis de la deuda estadounidense y los bonos del Tesoro dejarán de ser un refugio seguro.
El "nuevo rey de la deuda", Jeffrey Gundlach, advierte que la próxima recesión económica en Estados Unidos podría desencadenar una crisis de deuda, impulsando significativamente los rendimientos a largo plazo de los bonos estadounidenses—lo que rompería la percepción tradicional de que los bonos siempre son un refugio seguro en tiempos de turbulencia económica.
Según se informó en Jinse Finance APP, el CEO de DoubleLine Capital y conocido como el “nuevo rey de la deuda”, Jeffrey Gundlach, advirtió que la próxima recesión económica de Estados Unidos podría desencadenar una crisis de deuda y llevar el rendimiento de los bonos estadounidenses a largo plazo a incrementos significativos, rompiendo así la idea tradicional de que los bonos son siempre un refugio seguro en períodos de volatilidad económica.
Este escenario podría forzar a la Reserva Federal y al Departamento del Tesoro a implementar políticas no convencionales, como reiniciar la “Operación Twist” comprando bonos a largo plazo, o incluso realizar una reestructuración de la deuda. Gundlach indicó que está enfocándose en activos de baja duración para proteger los fondos de DoubleLine Capital frente a posibles subas adicionales de tasas de interés.
“Una vez que la economía caiga en recesión, el mercado se centrará enormemente en la situación fiscal”, declaró durante un evento en Nueva York. “El déficit presupuestario podría alcanzar fácilmente un 12% del PIB. Eso generaría alrededor de 3 billones de dólares en pagos de intereses al año, una carga completamente insostenible.”
Aunque la perspectiva de DoubleLine Capital es considerada extrema, refleja la creciente preocupación entre inversores sobre la diversificación en renta fija. Tradicionalmente, la renta fija ha sido vista como una herramienta para amortiguar las pérdidas de carteras de acciones en periodos de recesión económica.
En los últimos años, los shocks de tipo inflacionario han impactado severamente los bonos, provocando en ocasiones ventas simultáneas tanto en bonos como en acciones. Si la próxima recesión es también de corte inflacionario, esto limitará la capacidad de las autoridades monetarias de estimular la economía bajando tasas de interés.
Gundlach citó como evidencia la ruptura de diversos indicadores de correlación de mercado desde 2020, como la relación entre el oro y el cobre respecto al rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, señalando que esto sugiere que el mercado ya ha entrado en un nuevo régimen de tendencia alcista en tasas. A su vez, afirmó que la histórica correlación inversa entre el dólar y el mercado accionario estadounidense ya no se sostiene.
“Estamos en un mundo al revés; en la próxima recesión, las tasas a largo plazo subirán precisamente a raíz de la crisis de deuda desencadenada por la propia recesión”, señaló.
Cabe recordar que Gundlach fue anteriormente un destacado gestor de fondos de bonos en TCW y, tras su salida por conflictos internos, fundó DoubleLine Capital en 2009. A marzo de este año, DoubleLine Capital gestionaba 95 mil millones de dólares en activos y contaba con más de 250 empleados.
Gundlach manifestó que, en comparación con hace un año, ahora es “ligeramente menos pesimista” respecto a los bonos a largo plazo, pero sigue apostando a que los rendimientos finalmente aumentarán. Considera que si continúa la venta de bonos, Estados Unidos podría implementar medidas de intervención más contundentes para frenar la situación.
Una posibilidad sería volver a la “Operación Twist”, es decir, la Reserva Federal bajaría tasas a largo plazo manteniendo las de corto en niveles elevados. “Creo que intervendrán cuando el rendimiento llegue aproximadamente al 6,5%”, comentó sobre el nivel de tasas que podría desencadenar tal acción.
Otra alternativa sería una reestructuración de la deuda pública, un riesgo que ha advertido en varias ocasiones. Esto implicaría recortar los pagos de cupón de todos los bonos en circulación.
“Podrías simplemente decretar que todos los bonos con cupón superior al 1% ahora pagarán solo 1%. Así, de un día para otro, reducirías el gasto en intereses en un 75%”, afirmó Gundlach. “Por supuesto, todos los inversores se enfurecerían y nunca volverían a confiar en ti. Y jamás podrías volver a pedir dinero prestado.”
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